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¿Qué es la defensa en profundidad?

La defensa en profundidad (DiD) es una estrategia de ciberseguridad que implica la implementación de varias capas defensivas. La DiD emplea controles físicos, técnicos y administrativos para crear barreras sólidas contra las ciberamenazas. Al incorporar principios como el acceso con privilegios mínimos y la supervisión del comportamiento, la DiD tiene como objetivo frustrar a los atacantes aumentando el número de obstáculos que deben superar.

La defensa en profundidad (DiD) es una estrategia de ciberseguridad que implica la implementación de varios tipos de capas defensivas. La teoría subyacente sostiene que los activos digitales estarán mejor protegidos si un agente malicioso tiene que superar más de una barrera para tener éxito en un ataque. Esta página analiza cómo funciona la DiD.

¿Qué significa defensa en profundidad?

El sector de la ciberseguridad adoptó el concepto de DiD del ejército, que históricamente ha creado múltiples perímetros físicos alrededor de un objetivo. Un castillo medieval, por ejemplo, tenía un foso, altos muros de piedra, saeteras para disparar flechas y pasarelas en la parte superior de las paredes donde los defensores podían verter agua hirviendo a cualquiera que subiera por los muros. El foso, los muros y las flechas eran parte de una estrategia de defensa en profundidad. Por si solas, puede que no funcionaran bien, pero colectivamente, crearon una fuerte barrera defensiva.

Así es también en la ciberseguridad. Un objetivo de ataque, como una base de datos, cuenta con una gran cantidad de defensas que incluyen barreras físicas contra la manipulación del hardware, controles de acceso a la red, contraseñas y sistemas de detección de amenazas. Estos son el equivalente a los perímetros concéntricos de un ejército. Estas contramedidas crean una mejor seguridad que la que ofrecen de forma independiente. Eso es la DiD.

¿Cómo funciona la defensa en profundidad?

No existe una forma única y estandarizada de implementar la DiD. Es dinámica y varía a medida que surgen nuevos métodos y cambian los requisitos de carga de trabajo. Las diferentes cargas de trabajo y prioridades de seguridad de la organización determinarán la forma en que un equipo de seguridad configurará su arquitectura de DiD. En general, sin embargo, la DiD suele funcionar mediante una combinación de los siguientes tipos de controles:

  • Físicos: en esta era del cloud computing, es fácil olvidar que el hardware, incluidos los servidores, las matrices de almacenamiento, los conmutadores de red, etc., es vulnerable a las interferencias físicas. Teniendo acceso físico a un servidor, por ejemplo, un atacante podría instalar un rootkit in situ y secuestrar la máquina. Para evitar que esto ocurra, los centros de datos emplean controles físicos como escáneres biométricos, alarmas, videovigilancia, etc.
  • Técnicos: incluyen controles basados en software y hardware que mitigan las amenazas transmitidas por la red, como los ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS), el malware, el phishing y el ransomware. Tecnologías como los firewalls, las puertas de enlace web seguras (SWG) y las soluciones de detección y respuesta extendidas (XDR) ayudan a proporcionar los controles técnicos que pueden mitigar las amenazas que llegan a través de la red.
  • Administrativos: este es el ámbito de la política de seguridad y el control de acceso de los usuarios. Los controles administrativos incluyen la gestión de acceso e identidades (IAM), los roles de usuario y las políticas de contraseñas. Si está implementando cargas de trabajo en Akamai Cloud, será responsable de implementar y gestionar estos controles de acuerdo con su política de seguridad.

¿Cuáles son los elementos de la defensa en profundidad?

La DiD toma forma a medida que los responsables de seguridad aplican los controles descritos anteriormente, de acuerdo con los principios dominantes de la ciberseguridad. Estos son los elementos principales de la DiD:

  • Acceso con privilegios mínimos: establecer una política según la cual un usuario solo debe tener los privilegios mínimos es una forma de ejecutar una estrategia de defensa en profundidad. De esta forma, si un agente malicioso obtiene acceso a la red, su capacidad para filtrar datos confidenciales o interrumpir las operaciones quedará limitada.
  • Desarrollo y cadena de suministro seguros: el software debe estar sujeto a controles de seguridad a medida que avanza desde el desarrollo hasta las pruebas y la producción. Esta práctica garantiza que el nuevo software no introduzca vulnerabilidades. La cadena de suministro de software también debe estar protegida de forma similar. El bloqueo de la ruta de un atacante a través del software agrega un nivel de defensa en una arquitectura DiD.
  • Segmentación de la red: separar las aplicaciones y los datos confidenciales en diferentes segmentos de red es una forma eficaz de impedir que los agentes maliciosos realicen un “movimiento lateral” en una red. Esta práctica funciona como los muros del castillo. Si un atacante cruza el foso, todavía tiene que escalar el muro.
  • Supervisión y análisis del comportamiento: incluso con múltiples niveles de contramedidas, los atacantes pueden seguir accediendo. Los agentes internos también representan una amenaza. Para mitigar este riesgo, es necesario llevar a cabo una supervisión y análisis constantes del comportamiento de los usuarios y del sistema. Este proceso puede identificar eventos anómalos que podrían sugerir que se está produciendo un ataque.
  • Zero Trust: con su regla fundacional de “no confiar nunca, verificar siempre”, las redes Zero Trust evitan un gran número de accesos no autorizados. Se suma a la eficacia de una arquitectura DiD.
  • Resiliencia: la capacidad de restaurar las operaciones de TI es otro nivel de DiD. Con sólidas funciones de copia de seguridad y restauración, una organización puede recuperarse incluso de un ciberincidente grave, como un ataque de ransomware.

¿Qué es la seguridad por capas?

Algunas personas describen la DiD como “seguridad por capas”, pero si bien cada área de la protección DiD podría denominarse una capa, el término “seguridad por capas” significa algo diferente en los círculos de la ciberseguridad. La seguridad por capas se refiere a la implementación de varias herramientas de seguridad para abordar un área única de seguridad. Por ejemplo, un firewall y un sistema de prevención de intrusiones (IPS) bloquean el acceso no deseado, pero logran este objetivo de diferentes maneras. Cada una es una capa de seguridad que funciona frente a la penetración en la red.

¿En qué se diferencia la seguridad por capas de la seguridad integrada?

La seguridad integrada es un enfoque de ciberseguridad que se basa en la conexión de varias herramientas de seguridad para lograr una detección y respuesta frente a amenazas generales más eficaces. Un modelo de seguridad integrado podría complementar una arquitectura de seguridad por capas, conectando diferentes capas en una pila coherente.

Por ejemplo, los firewalls y el software antivirus se pueden integrar con una solución de gestión de eventos e información de seguridad (SIEM). La SIEM procesa y analiza los datos del firewall y el software antivirus para detectar amenazas que ninguna de las herramientas ha reconocido por sí sola. La SIEM también puede integrarse con plataformas de respuesta a incidentes, como la orquestación automatización y respuesta de seguridad (SOAR), lo que permite obtener mejores respuestas a los ataques que no son posibles con procesos fragmentados o demasiado manuales.

Los sistemas de detección de intrusiones y su papel en la defensa en profundidad

Los sistemas de detección de intrusiones (IDS) son un elemento crucial en cualquier estrategia de defensa en profundidad. Estos sistemas supervisan continuamente el tráfico de red y los sistemas de TI para detectar actividades sospechosas, comportamientos inusuales o intentos de acceso no autorizados. Al actuar como un sistema de advertencia temprana, un IDS permite a los equipos de seguridad responder a posibles vulneraciones antes de que se conviertan en ciberataques completos.

Los IDS pueden desplegarse en diferentes capas de la red de una organización, proporcionando alertas en tiempo real y respaldando tanto medidas de seguridad pasivas como activas. Mejoran la seguridad de la red mediante la identificación de patrones de ataque, como los intentos de malware o phishing que otras herramientas podrían pasar por alto. La integración de IDS con las herramientas de gestión de eventos e información de seguridad (SIEM) permite un enfoque más coherente y completo para detectar y mitigar las amenazas.

Análisis de comportamiento en la detección de ciberataques

El análisis de comportamiento es un método avanzado para detectar ciberataques en un modelo de defensa en profundidad. En lugar de depender únicamente de firmas de amenazas predefinidas, el análisis de comportamiento supervisa las actividades del usuario y del sistema para detectar desviaciones de la norma. Al comprender lo que constituye un comportamiento “normal” en una red o sistema, las soluciones de seguridad pueden señalar patrones anómalos que pueden indicar una brecha de seguridad o un intento de intrusión.

Este enfoque es especialmente eficaz para detectar vulnerabilidades de día cero y amenazas internas en las que los atacantes pueden intentar evitar las medidas de seguridad tradicionales imitando el comportamiento legítimo de los usuarios. Las herramientas de análisis del comportamiento, a menudo integradas en soluciones de seguridad de terminales como la detección y respuesta en los terminales (EDR), proporcionan una visibilidad mejorada de la actividad de la red y el comportamiento de los usuarios, lo que permite una detección y respuesta más rápidas a las amenazas.

Conclusión

La DiD, la seguridad por capas y la seguridad integrada no deben ser estrategias de seguridad aisladas. Más bien, lo óptimo es que estén diseñadas para funcionar conjuntamente. La DiD puede incluir una arquitectura de seguridad por capas, con diferentes capas integradas para ofrecer capacidades de seguridad más potentes en general. Los principios subyacentes siguen siendo los mismos, independientemente de la configuración de la arquitectura de seguridad: cuantas más contramedidas haya entre el objetivo y el atacante, más probabilidades habrá de que el atacante fracase. Ese es el objetivo perdurable de la defensa en profundidad.

Preguntas frecuentes

La defensa en profundidad (DiD) proporciona varias ventajas a las empresas. Mejora la resiliencia al diversificar las medidas de seguridad, lo que garantiza que, si se vulnera una capa, las demás permanecerán intactas. Además, la DiD mejora las capacidades de detección al aumentar la visibilidad en todo el entorno, lo que permite la identificación puntual de actividades sospechosas.

La defensa en profundidad está en consonancia con los requisitos normativos y de cumplimiento, como el RGPD y el PCI DSS, mediante la implementación de controles de seguridad sólidos. El cumplimiento de estos estándares reduce los riesgos legales y financieros y fomenta la confianza entre los clientes y las partes interesadas. En general, la defensa en profundidad ofrece un enfoque integral y eficaz de la seguridad.

Para implementar una estrategia de defensa en profundidad en su organización, debe seguir un enfoque estructurado que abarque varios pasos clave:

  1. Evaluar los riesgos: comience por realizar una evaluación de riesgos exhaustiva para identificar posibles amenazas de seguridad y vulnerabilidades para su organización, incluidas las filtraciones de datos, las amenazas de seguridad de API, las infecciones de malware o las amenazas internas.

  2. Desarrollar una política de seguridad: desarrolle una política de seguridad que describa los objetivos, estándares y procedimientos de seguridad de la organización.

  3. Implementar controles de seguridad: implemente una amplia gama de controles de seguridad en varias capas de la infraestructura de TI de su organización.

  4. Actualizar y realizar pruebas con regularidad: actualice y aplique parches de software, firmware y sistemas de seguridad periódicamente para abordar las vulnerabilidades conocidas y protegerse frente a amenazas emergentes.

  5. Capacitar a los empleados: proporcione una formación integral sobre concienciación en seguridad que abarque los riesgos de seguridad comunes, las prácticas recomendadas y los procedimientos.

  6. Supervisar y adaptar: implemente herramientas y procesos de supervisión continua para monitorizar el tráfico de red, los registros del sistema y las actividades de los usuarios en busca de señales de comportamiento sospechoso o incidentes de seguridad.

La DiD es una estrategia de ciberseguridad que implica la implementación de varias capas de mecanismos de defensa para protegerse frente a diversas amenazas y vulnerabilidades. Sin embargo, la defensa en profundidad suele complementarse con otras estrategias de ciberseguridad. Una de estas estrategias es la de Zero Trust, que se centra en verificar todos los usuarios y dispositivos que intentan acceder a los recursos, independientemente de su ubicación o perímetro de la red.

Las medidas de defensa en profundidad deben revisarse y actualizarse periódicamente para adaptarse a las amenazas y cambios en el entorno de la organización. A medida que evolucionan las amenazas a la ciberseguridad, las organizaciones deben ser proactivas a la hora de mantener sus defensas. Realizar pruebas, evaluaciones y auditorías de seguridad periódicamente garantiza que los controles de seguridad sigan siendo eficaces y estén en consonancia con el perfil de riesgo de la organización.

La defensa en profundidad mejora la seguridad de la red mediante la superposición de varias medidas de protección en toda la infraestructura de TI. Estas capas incluyen la segmentación de la red, los firewalls, los sistemas de detección de intrusiones y la detección y respuesta en los terminales (EDR). Las defensas superpuestas trabajan juntas para crear una estrategia de seguridad sólida, lo que garantiza que, incluso si una capa se ve comprometida, otras permanecen en su lugar para protegerse frente a los ciberataques.

La autenticación multifactor (MFA) refuerza la seguridad al exigir a los usuarios que verifiquen su identidad mediante varias formas de credenciales, como contraseñas y datos biométricos. La MFA añade una capa adicional de protección, lo que garantiza que, aunque robe una contraseña, un atacante no pueda acceder a sistemas confidenciales sin el segundo factor. Este método complementa otros mecanismos de defensa limitando el acceso no autorizado.

La defensa en profundidad aborda múltiples vectores de ataque mediante la implementación de diferentes tipos de soluciones de seguridad en toda la red. Mediante la superposición de varias defensas, como firewalls, software antivirus y herramientas de análisis del comportamiento, las organizaciones pueden detectar y bloquear ataques desde diferentes puntos de entrada, incluidos el phishing por correo electrónico, el malware y los intentos de inicio de sesión de fuerza bruta.

Mantener una estrategia de defensa en profundidad puede ser un reto debido a la complejidad de gestionar varias capas de seguridad. Requiere una supervisión continua, actualizaciones periódicas y auditorías para garantizar que todas las defensas sigan siendo eficaces. Además, el coste de implementar varias herramientas de seguridad y el potencial de redundancia pueden plantear desafíos para las organizaciones más pequeñas. Sin embargo, estos esfuerzos son fundamentales para garantizar una protección completa frente a las ciberamenazas en constante evolución.

La redundancia es importante para la defensa en profundidad, ya que garantiza que si un control de seguridad falla o se ve comprometido, otras medidas continúen protegiendo el sistema. Mediante la implementación de soluciones de seguridad superpuestas, las organizaciones reducen el riesgo de un único punto de fallo y refuerzan su resiliencia general frente a los ciberataques.

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