Los principales desafíos comienzan con la falta de visibilidad de las API y sus riesgos, e incluyen la necesidad de identificar y abordar vulnerabilidades como las configuraciones erróneas de API, los errores de codificación de las API y la falta de controles de autenticación. También es clave para gestionar una estrategia de seguridad de API: entender y protegerse frente a los métodos de ataque de API en constante evolución, como los que se enumeran en los 10 principales riesgos de las API según OWASP. Estos problemas pueden complicarse por el rápido desarrollo e implementación de nuevas API, que a menudo intercambian datos confidenciales y abren la puerta a costosas filtraciones de API.